El Departamento del Magdalena tiene representaciónde todos los pisos térmicos y una gran gama de formaciones vegetales, además de contar con cuatro áreas de manejo especial como son:
El Parque Nacional Sierra Nevada de Santa Marta, Parque Nacional Tayrona, Parque Nacional Isla de Salamanca y el Santuario de Flora y Fauna de la Ciénaga Grande de Santa Marta, acusa uno de los deteriorosambientales más críticos entre los departamentos que conforman el territorio nacional.Para enfrentar esta crisis ambiental el Gobierno Departamental junto con CORPAMAG y atendiendo la Ley 99 de 1993, presentan el siguiente diagnóstico:
- Cuenca baja del río Magdalena
En el Departamento existen aproximadamente 167.500 Has de espejos de agua continentales y en él se encuentra el mayor sistema cenagoso del país formados por el complejo Deltáico Estuarino de la Ciénaga Grande de Santa Marta y los complejos cenagosos de Zapatosa y Chilloa. Estos sistemas cenagosos son de una notable fragilidad ambiental, dado su íntima interdependencia estructural y funcional con el Río Magdalena, comportándose como los amortiguadores naturales de los pulsos hidrológicos intranuales e interanuales del río. La llanura aluvial almacena una capacidad que supera los 130.000 millones de m3 de agua. El taponamiento de las conexiones naturales por causas naturales antropogénicas, rompe ese balance hídrico, generando a su vez el colapso de las pesquerías, al interrumpirse las migraciones reproductivas y trópicas de los peces reófilos de importancia comercial en la cuenca como el bocachico, bagre, blanquillo, nicuro, picua, etc.
El plano inundable, por su condición de último lugar de escala en la marcha del Río Magdalena hacia el mar, acumula magnífica y evidencia las consecuencias de la aguda deforestación de su cuenca y de la notable contaminación de sus aguas. El 75% del territorio de la cuenca, cerca de 180.000 km2 está deforestado.
El caudal medio del río Magdalena a la altura de Calamar (Dpto. de Bolívar) es de 7.100 m3/seg hasta mediados de la década de los 60, los caudales mínimos del río en esa localidad eran de 2.000 m3/seg y máximas de 14.000 m3/seg. En 1992 el registro de caudales en Calamar señaló 1.520 m3/seg para aguas bajas, con un máximo de 18.359 m3/seg para las altas. Esta variación de caudales y sus constantes incrementos en aguas altas, han aumentado substancialmente los riesgos de inundaciones periódicas de las cabeceras municipales y corregimientos ribereños localizados a lo largo del río (375 km) por posibles desbordamientos atentando sobre la estructura de producción basada en agricultura y ganadería de la región.
Las aguas que transportan el río son de muy mala calidad; la mayoría de las aguas servidas llegan al río sin ningún tipo de tratamiento, confiada únicamente a la capacidad de dilución del Magdalena. Con la intención de contrarrestar la limitación que presentan las plagas para la actividad agropecuaria en nuestro país, cerca de 18.4 millones de litros de plaguicidas líquidos y 21.000 toneladas de formulaciones sólidas son aplicadas anualmente en el territorio nacional. El 75% de estos agroquímicos son aplicados a la cuenca del río Magdalena.
- Complejo deltaico estuarino del río Magdalena
La interrupción del balance hídrico entre el complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta y el mar ocasionado por la construcción en 1956 de la vía Ciénaga – Barranquilla que no previó en su momento el impacto ecológico que produciría esta obra y la disminución de entrada de agua dulce proveniente del río Magdalena al complejo, ocasionado por la excesiva sedimentación o taponamiento de los canales que la comunicaban, ocasionan la ruptura del equilibrio halohídrico y ha generado pronunciadas tendencias hacia la hipersalinidad del suelo y el agua, causa principal de la mortalidad del manglar en la región.
La situación se agrava aún más, con la contaminación del sistema por los agroquímicos provenientes de los distritos de riego de la zona bananera, que utilizan los ríos que nacen en la Sierra Nevada y que luego son arrojados sin ningún tipo de tratamiento a la Ciénaga Grande de Santa Marta.
El deterioro del medio ambiente es agravado por las mismas comunidades asentadas en la zona ya que al carecer de infraestructura sanitaria las aguas negras que se generan son evacuadas permanentemente a la ciénaga contaminando así al ecosistema.
El área del manglar distribuida es de 20.804 has y si avanza el proceso de salinización puede acabar, en un tiempo no muy lejano las 15.000 has de manglares del complejo de Pajaral, el Parque Natural Isla de Salamanca, el Santuario de Flora y Fauna de la Ciénaga Grande de Santa Marta y las pesquerías se verían reducidas a niveles mínimos, con efectos impredecibles a nivel social, económico y estructural de la población pesquera de la región. De igual forma se verán notoriamente afectados los propietarios de predios, destinados al uso agropecuario en el área del complejo deltáico, que experimentarían procesos progresivos de salinización de los suelos de sus fincas.
- Sierra Nevada de Santa Marta
El macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta, una de las regiones con mayor diversidad cultural y biológica del planeta, presenta hoy en día una aguda crisis ambiental, grupos armados, tanto institucionales como parainstitucionales y guerrilla se disputan el dominio del territorio y las culturas indígenas (Koguis, Arzarios y Arhuacos) que desde tiempos atrás lograron armonizar y sustentar sus convivencias y desarrollo con el entorno, viene siendo desplazadas a zonas altas, áridas y escarpadas de sus resguardos indígenas en el macizo; sufriendo además los impactos de una fuerte transculturación y el menoscabo de la relación de explotación.
Los procesos de depredación indiscriminada de los bosques, generados por las múltiples migraciones de campesinos y colonos, y el establecimiento y expansión de cultivos, han ocasionado la alteración del 80% de la cobertura vegetal de los diferentes biomas (1.796.312 has). Como consecuencia de este deterioro, la Sierra Nevada, principal máquina productora de agua de la Región Caribe Colombiana, ya no puede alimentar de manera regular las 35 cuencas que componen su red hidrográfica. Así entonces, la consiguiente disminución y variabilidad de los volúmenes de agua tanto superficiales como subterráneos, afectan el normal abastecimiento de los acueductos de las ciudades capitales de los departamentos del Magdalena, Guajira y Cesar, y el normal desarrollo de las actividades turísticas, agropecuarias y agroindustriales de la región.
- Zona costera del Departamento
El Departamento del Magdalena tiene 220 kms de costa sobre el mar Caribe, que se extiende desde Bocas de Ceniza hasta las bocas del río Palomino al noreste del departamento.
La zona costera presenta tres subzonas claramente diferenciadas desde el punto de vista ecológico y geomorfológico: una subzona amplia, recta, sin mayores accidentes litorales que corresponde al litoral de la Isla de Salamanca y que se extiende desde Bocas de Ceniza hasta el extremo nororiental del complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta, en cercanías de la cabecera municipal de Ciénaga.
La segunda subzona se extiende desde la ciudad de Ciénaga y hacia el norte hasta Punta.
Una tercera subzona comprendida entre la Punta Gloria al sur de la ciudad de Santa Marta y las bocas del río Palomino al noreste del departamento.
En conjunto este ambiente costero es relativamente frágil e inestable por la conjugación de los ecosistemas terrestres y marinos e innumerables factores dinámicos (socioeconómicos, políticos y culturales) que en ella intervienen.
Entre los conflictos más relevantes que se presentan en la zona costera del departamento y en particular en la bahía de Santa Marta y su área costera adyacente se reportan los siguientes ordenados según su importancia y efectos sobre el ambiente:
El vertimiento indiscriminado de aguas negras más que desechos industriales, por la mala recolección y disposición inadecuada de residuos sólidos y líquidos, constituye el mayor impacto ambiental en la bahía de Santa Marta.
Descarga de microorganismos fecales y patógenos a las aguas de la bahía a través de los ríos Manzanares y Gaira, alcantarillados pluviales, combinadas y canales de emergencia de las dos estaciones de rebombeo de aguas negras ubicadas en los sectores del Batallón Cordova y estación del ferrocarril. Durante las épocas de lluvia se registran en la bahía de Santa Marta y balneario de El Rodadero índices de contaminación fecal elevados que sobrepasan los valores permisibles recomendados por la legislación nacional e internacional del CEE.
Desarrollo urbano mal planificado que se refleja por la ubicación en la ronda hidráulica del río Manzanares de viviendas, botaderos de basuras, desechos de industrias de la construcción, lavaderos de carros y demás actividades susceptibles de producir contaminación por residuos sólidos y líquidos no controlados.
Actividades contaminantes asociadas del Terminal Portuario de Santa Marta, puerto carbonífero y puertos para el manejo de hidrocarburos.
- Zona central del Departamento
En esta zona tiene jurisdicción los municipios de Pivijay, Chivolo, Plato, Santa Ana y Ariguaní. Su relieve comprende perfiles ligeramente inclinados con ondulaciones y elevaciones de hasta 36 m.s.n.m. principalmente en la meseta de Monterrubio al sureste del municipio de Pivijay. Su extensión aproximada es de 3.200 km2.
En este sistema nacen cerca de 70 arroyos y quebradas, pocas de ellas veraneras, que alimentan las cuencas hídricas de los ríos Ariguaní, Fundación y Magdalena. En el área se halla el último réclito y asentamiento de la comunidad indígena Chimila en el municipio de Sabanas de San Angel y compuesto por cerca de 125 familias y 660 indígenas.
Las numerosas microcuencas de este sistema de colinas bajas presenta una aguda deforestación, estimándose en menos de un 10% la cobertura de bosques primarios del área. La degradación de los bosques ha aumentado la lixiviación de los suelos en épocas lluviosas, incrementando la erosión y el material en suspensión que es arrastrado por las crecidas efímeras pero borrascosas que se presentan en los períodos de invierno. La pérdida de retención de las aguas en las microcuencas a consecuencia de la deforestación, han ocasionado que en gran parte de las pequeñas corrientes y quebradas se sequen en verano y acarrean en épocas de lluvias volúmenes importantes de sedimentos a los ríos Ariguaní y Fundación, como a las Ciénagas de Zapayán y Playa Afuera en los municipios de Pedraza y Santa Ana.